1944 – 1953


Defensa de la Democracia

 

Paro Nacional  10 – Julio – 1.944

 

Durante los primeros años de la década de los cuarenta la CONFEDERACION DE TRABAJADORES DE COLOMBIA –”C.T.C.”-, se destacó en la defensa de las Instituciones democráticas y su lucha contra el nazismo y el facismo que pretendía apoderarse del Mundo.

 

El 10 de Julio de 1.944, el Presidente Alfonso López Pumarejo, fue apresado en Pasto por un grupo de militares que querían el poder. Pero esta acción de corte reaccionario les fracaso ante el decidido apoyo del Pueblo Movilizado por convocatoria de la “C.T.C.” que organizó en todas las Ciudades y Poblaciones comités de defensa de la democracia a los cuales se integraron distintos estamentos de la sociedad con particular beligerancia de Obreros y Campesinos. Esta oportuna y audaz acción de la “C.T.C.”, dio sus frutos; los militares rebeldes tuvieron que entregarse y el Presidente de la República, democráticamente elegido, reinstalado en el poder.

 

Reivindicaciones

 

La CONFEDERACION DE TRABAJADORES DE COLOMBIA –”C.T.C.”- en su ardua lucha logró para todos los Trabajadores Colombianos importantes conquistas en su primera década de existencia, la mayoría recopilados en la Ley 6ª. de 1.945,  a saber:

 

  • Auxilios de Cesantía.
  • Honorario de ocho (8) horas.
  • Definición de Salario Mínimo.
  • Horas Extras.
  • Reglamentación Trabajo Nocturno.
  • Descanso Dominical Remunerado.
  • Indemnización por Accidente de Trabajo y Enfermedad Profesional.
  • Contratación Colectiva.
  • Vacaciones Remuneradas.
  • Primas Especiales.
  • Jurisdicción Especial del Trabajo.
  • Fuero Sindical.
  • Reafirmación Derecho de Huelga.
  • Presunción del Contrato de Trabajo.
  • Prestaciones a Trabajadores Agrarios.
  • Prestaciones a Trabajadores de Servicio Doméstico.
  • Protección a Colonos.
  • Seguridad Social.

 

Todas estas reivindicaciones pasaron posteriormente a formar parte del Código Sustantivo de Trabajo y son las mismas que han tenido los Trabajadores Colombianos.

 

Huelga de FEDENAL

 

La llegada de Alberto Lleras Camargo al poder transforma completamente el panorama. Se definen los derechos del sindicalismo en un momento en que el Estado, con la participación de los conservadores en el Gobierno, aparece ante todo como una instancia que carece de capacidad propia de acción, a no ser la de formalizar los acuerdos de los sectores económicos dominantes. Al mismo tiempo, el movimiento popular que sigue a Gaitán cuestiona esta sujeción al Estado y critica a las instituciones en su conjunto entre otras a la “C.T.C.”.

 

Es así como la “C.T.C.” se ve obligada a tratar de recuperar esta movilización popular, acentuando su presión sobre el Gobierno. Esta capacidad de presión constituye exactamente el complemento de su institucionalización. La amenaza de huelga general se convierte en un tema importante ya que constituye el mejor mecanismo de la “C.T.C.” para ejercer presión sobre el Estado, retirándole su apoyo. En suma, se trata de utilizar la fuerza que su relación con el Estado le confiere, al mismo tiempo que de canalizar la radicalización popular.

 

La primera tentativa tiene lugar el 26 de Noviembre de 1.945, cuando por primera vez la “C.T.C.” lanza la consigna de huelga general, no para apoyar un Gobierno, sino para presionarlo. La ocasión se presenta a propósito de la huelga de una empresa textil – Monserrate, que se prolonga por cerca de dos meses, sin que el nuevo Gobierno intervenga. En realidad, después de la llegada del nuevo Gobierno y del fin de la guerra, todas las grandes organizaciones que hasta entonces habían sido contenidas, a pesar del alza global del costo de la vida.

 

La huelga general representa así, simultáneamente, las reivindicaciones económicas y la presión política frente a un Gobierno que, compartido por los dos partidos, deja de apoyarse abiertamente en el sindicalismo. La huelga, sin respaldo importante en Medellín, adquiere, sin embargo, verdaderas proporciones en Cali y Bogotá. Se extiende a numerosas empresas privadas y vale decir que desborda los sectores combativos tradicionales, en especial al de los transportes.

 

Este movimiento deberá enfrentar una fuerte reacción del Gobierno, así como de los patronos. El primero autoriza la destitución de los responsables en las diferentes empresas, puesto que la huelga fue calificada de ilegal y representaba “el predominio del criterio revolucionario sobre el criterio liberal”. Inquietos por el desarrollo reciente del sindicalismo en las empresas privadas, los patronos ejercen una fuerte presión sobre el Gobierno, a pesar de que la “C.T.C.” insta en su adhesión a las instituciones democráticas.

Una demostración más elocuente de esta situación se presenta con la huelga de FEDENAL en el mes de Diciembre que, prácticamente, clausura la dominación de esta federación sobre el Movimiento Sindical.

 

La importancia de esta huelga no se comprende sino en la medida en que se revisen las circunstancias precisas que la rodean. En el momento en que esta federación lanza su acción, todas las grandes organizaciones sindicales están en pie de guerra para defender sus propias reivindicaciones: la federación de “carreteras”, cuyo presidente es a la vez el de la “C.T.C.”; la federación del petróleo que, fuera del periodo previsto por la Ley, presenta un pliego de peticiones, y la federación de ferroviarios, de tendencia liberal. Otras amenazas o movimientos huelguísticos estallan simultáneamente en casi todos los departamentos. El movimiento más importante tiene lugar en Cali, en donde la federación local de la “C.T.C.”, desencadena una huelga general en solidaridad con la huelga de varias minas de carbón que había dado lugar a la muerte de un obrero…

 

Pero esta movilización no es tan coherente como podría parecer a primera vista. De una parte, el Gobierno (como el de Santos), intenta reforzar la oposición entre liberales y comunistas. Como siempre, las Federaciones de ferroviarios y de carreteras son dominadas por la tendencia liberal. Por otra parte, esta movilización sindical llega demasiado tarde como para poder apoyarse en la movilización populista del Gaitanismo. El conflicto entre los dos ya está declarado. El movimiento Gaitanista denuncia todas las acciones de la “C.T.C.”, una vez que esta ha condenado la orientación “fascista” del primero. La “C.T.C.”, no puede contar, entonces, con la movilización popular, en la cual no busca apoyarse directamente, ya que su acción se limita en gran parte a la lucha reivindicativa emprendida por sus federaciones más poderosas.

 

El movimiento de la FEDENAL estalla poco después del séptimo congreso de la “C.T.C.”, en donde todas estas divisiones se manifestaron con claridad. Además, las condiciones son particularmente desfavorables para un movimiento de envergadura. En efecto, la navegación sobre el rio Magdalena está a punto de perder su importancia y los barcos se modernizan desplazando mano de obra. En fin, el Gobierno utiliza demagógicamente la desigualdad de las convenciones firmadas en los diferentes sectores y señala a FEDENAL como ejemplo de los sectores privilegiados.

 

De inmediato, la huelga se encuentra con una oposición brutal del Gobierno. Alberto Lleras no solo la declara ilegal al considerar al transporte fluvial como “servicio público”, sino que autoriza el reclutamiento de “esquiroles” y anuncia la intervención del ejército. La huelga, en su concepto, es una amenaza a todas las instituciones…Entonces, la huelga queda liquidada.

 

Los dirigentes de FEDENAL intentan un último esfuerzo para salvar la situación solicitando el arbitraje de Alfonso López. El día 1° de Enero cesa la huelga prácticamente. La FEDENAL queda destruida”.

 

La realidad es cruda. FEDENAL que era una organización importantísima para la “C.T.C.” en su lucha para el logro de reivindicaciones sociales y salariales tenía que ser respaldada irrestrictamente y entonces ante la negativa de la Naviera Colombiana a atender las peticiones no quedaba otro camino que recurrir a la huelga que se inicio el 18 de Diciembre. El Gobierno y la clase dominante estaban al acecho de una oportunidad como esta y por medio de la fuerza pública avasallo y destruyó la acción de los trabajadores que fueron despedidos sin ninguna prestación social. El Presidente ALBERTO LLERAS CAMARGO manifestó: “No puede haber dos poderes uno en el rio Magdalena y otro en Bogotá”.

 

“Daniel Pecaut – Política y Sindicalismo en Colombia”

 

 

Defensa del Patrimonio Nacional y los Derechos de los Trabajadores.

 

Huelga de los Trabajadores Petroleros 1.948

 

La “C.T.C.”, participó en la huelga de los obreros petroleros organizados en la UNION SINDICAL OBRERA –USO-, motivada por la actitud de engaño y explotación al país que esgrimió en su momento la Tropical Oil Company,  para presionar la prorroga de la concesión Mares, que explotaba, recurriendo a toda clase de artimañas, entre otros el agotamiento de las reservas, para demostrar su evidencia, inicio el despido colectivo de los trabajadores de campo. Ante esos hechos la uso,  demandó al país una campaña para la revisión de la concesión MARES al Estado Colombiano e inició la lucha para el reintegro de los trabajadores despedidos.

 

Fundamentada la USO en esos dos objetivos concretos, convocó  a la huelga a los trabajadores de la Empresa el 7 de enero de 1.948.

 

Un hecho fundamental de subrayar y relevar en el desarrollo de la huelga petrolera de 1.948 fue la permanente solidaridad del conjunto de la clase obrera colombiana, no por medio de declaraciones retóricas sino recurriendo a paros y suspensiones del trabajo en sus propias empresas en apoyo de los obreros del petróleo y de la USO, así como mediante el aporte de dineros para el sostenimiento de la huelga.

 

La Confederación de Trabajadores de Colombia –”C.T.C.”-, por medio de resolución de su Comité Ejecutivo, resolvió: Dar a los trabajadores de la Tropical Oil Company y en la forma que fuere necesario, su irrestricto e incondicional apoyo, (…) asumir la responsabilidad de la dirección central del movimiento de huelga de los trabajadores petroleros de Colombia, y con la Unión Sindical Obrera USO, (…) ordenar a todas las Federaciones Nacionales, departamentales y locales, y a todas las demás organizaciones sindicales filiales de esta central sindical nacional, procedan a organizar inmediatamente y en forma más efectiva posible, la solidaridad moral, material y económica con los compañeros en huelga (…) hacer un fervoroso llamamiento a los trabajadores colombianos y a toda la opinión pública en general, para que en vista de la trascendencia nacional del conflicto (…) contribuyan en todas las formas a la patriótica batalla que en guarda en los principios tutelares de la nacionalidad han iniciado en buena hora los trabajadores de la industria del petróleo? (Jornada, enero 6 de 1.948).

 

La solidaridad con los obreros petroleros y la USO fue activa y beligerante. La “C.T.C.” acordó un paro general en el país como solidaridad con los trabajadores. Ordenó también asambleas permanentes,  movilizaciones y manifestaciones de apoyo en todo el territorio nacional y dispuso el descuento a todos los trabajadores de una cuota con destino al Fondo de Solidaridad con los Trabajadores del Petróleo. Numerosos concejos municipales expresaron su solidaridad. “Paros de solidaridad en Bavaria y Fenicia (…) Los Ferroviarios anuncian al Ministerio de  Trabajo paros escalonados en todo el país.

 

En Bogotá y todo el país se realizaron manifestaciones de solidaridad y de protesta por la falsificación de los hechos por parte del periódico conservador El Siglo. Los trabajadores de la Shell y de la Colombian Petroleum Company organizaron movimientos de solidaridad. Fueron decretados paros de transportadores, oleoductos, etc. La Asamblea de Juntas Directivas de los Sindicatos de Bogotá, reunida el 20 de Enero de 1.948, dispuso nuevas movilizaciones y acciones de solidaridad y apoyo económico a la huelga petrolera. El Consejo Municipal de Medellín aprobó una resolución en que expresó:

 

“Que los huelguistas  del petróleo no defienden solamente sus propios intereses como asalariados (…) si no que su movimiento ha servido, a la vez, para denunciar ante la opinión nacional el hecho de que la Tropical Oil Company, cuya concesión termina en 1.951,  está aplicando una calculada política de paulatino desmantelamiento de las instalaciones técnicas de exploración y explotación, lo cual tiende a afectar a la postre los altos intereses económicos de nuestro país; (…) que los trabajadores independientes, en primer término, junto con los distintos sectores democráticos de la población, han considerado de vital importancia expresar de inmediato su efectiva solidaridad con los petroleros en huelga, y al mismo tiempo, avanzar un debate que haga claridad en torno a la tesis de la nacionalización de los hidrocarburos, mediante la consigna inmediata de que el Gobierno, en nombre de todos los colombianos, proceda a ocupar y explorar todos los pozos que vaya abandonando la Troco en la Concesión de Mares, a fin de preparar a la nación para administrar y usufructuar en su hora  la explotación y distribución de los combustibles, lubricantes y derivados” (Vanguardia del Pueblo, 27 de Enero al 2 de Febrero).

 

En Cali, Barranquilla, Cartagena, Cartago, Girardot, Armero, Pajonales, Ibagué, La Dorada, Puerto Wilches, en todo lugar de Colombia donde había una organización sindical o campesina, hubo solidaridad, protestas, manifestaciones y apoyo a la huelga de los trabajadores del petróleo.

 

Con la constitución del Tribunal de Arbitramento concluyó la huelga de los trabajadores petroleros, el 24 de Febrero de 1.948, la Confederación de Trabajadores de Colombia –”C.T.C.”-, pudo declarar que “la huelga de los trabajadores del petróleo al servicio de la Tropical Oil Company, cuya duración hasta hoy es de 49 días, representa la más heroica lucha adelantada por la clase obrera colombiana, a través de toda su historia, y destaca con caracteres indelebles el hondo sentido patriótico que anima al proletariado en esta gran jornada contra las oscuras maniobras de la empresa imperialista Tropical Oil Company, por lo cual merece que se le señale ante el país y especialmente ante las clases trabajadoras de Colombia, como un vivo ejemplo de conciencia de clase, de firmeza, de disciplina y de patriotismo indiscutible”. La huelga constituyó un rotundo éxito del sindicalismo nacional, por cuanto el tribunal de arbitramento que puso fin al conflicto, y que posteriormente dirimió ordenando el reintegro de los trabajadores despedidos (obsérvese que en la época tenían estos tribunales esa facultad), y la obligación de continuar los trabajos de explotación en los posos petrolíferos.

 

Represión, División y Receso

 

FEDENAL no puede recuperarse de este brutal golpe que también impacto a la “C.T.C.” la cual acuso serio desgaste y como esto era lo que perseguían los sectores reaccionarios consideraron que habían acertado en su estrategia y por lo tanto arreciaron el ataque contra la “C.T.C.” para asestar un golpe contundente al institucionalizar la división sindical que se concreto en 1.946.

 

No obstante el avance divisionista y la dura represión la “C.T.C.” sigue imperturbable en su actividad, los obreros organizados en sus filas están dispuestos a continuar la lucha por sus reivindicaciones. Durante el año 1.946 que coincide también con el cambio de Gobierno y debido al alza del costo de vida por encima de toda predicción, atribuida a secuelas universales como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial se presentan pliegos de peticiones por numerosas organizaciones en todo el País que al no ser atendidos, quieren huelgas prolongadas y agitación en todo el Territorio Nacional. Cabe destacar las huelgas de los Trabajadores Petroleros en los meses de Octubre y Noviembre de 1.946 en la Tropical Oil, Shell, Colombian Petroleum apoyadas de manera decisiva por la “C.T.C.”.

 

Los despidos de trabajadores no se hacen esperar y además se incrementa la represión sindical, simultáneamente con nuevas alzas en el costo de vida que pauperiza a los trabajadores. El 3 de Mayo de 1.947 la “C.T.C.” presenta al Gobierno Nacional un pliego de peticiones que se resume en lo siguiente:

 

  • Defensa del nivel de vida de los trabajadores.
  • Contra el alza del 60% en servicios públicos.
  • Cese de los despidos de los trabajadores sindicalizados.
  • Contra la indebida intervención del Gobierno en los conflictos.
  • Por el derecho de huelga en las Entidades Públicas.
  • Por la protección para los trabajadores del campo.

 

Este pliego de peticiones no fue atendido por el Gobierno  y por el contrario tomó medidas más represivas aún y  continuó el despido de trabajadores afiliados  a la “C.T.C.” y el encarcelamiento de sus dirigentes en una directa provocación al movimiento sindical.

 

Para ese momento estallan conflictos en diferentes lugares del país. Se levantan los estudiantes, se paraliza el Sector de Carreteras en el Departamento de Nariño, en la ciudad de Barranquilla, en los ferrocarriles de Antioquia por lo que se decide la huelga general que se realiza el 13 de mayo de 1947.

 

Desafortunadamente esta huelga general a pesar de que paralizó el país, no obtuvo los resultados esperados debido a varios factores a saber:

 

  1. Las violentas medidas represivas.
  2. La división Sindical, ya imperante (La UTC aunque no tenia Personería Jurídica, estaba actuando en contra de esa acción, utilizada habitualmente por el Gobierno)
  3. Utilización de medios de comunicación en contra de la “C.T.C.” y sus acciones, a partir de ese momento la persecución hacia la “C.T.C.”, sus dirigentes y organizaciones afiliados se toma directa y frontal: son despidos a centenares de trabajadores de empresas privadas y oficiales y son encarcelados numerosos dirigentes.

 

Se llega hasta el intento de disolución de la “C.T.C.” por diferentes medios. Daniel Pecaut relata así el siguiente episodio:

 

“En vista de que sus Estatutos no se compadecen con la Ley, el 22 de mayo se decreta la disolución Jurídica de la “C.T.C.”. La decisión, tomada por un Juez conservador, queda revocada enseguida…” – Política y Sindicalismo en Colombia.

 

Este pliego de peticiones no fue atendido por el Gobierno  y por el contrario tomó medidas más represivas aún y  continuó el despido de trabajadores afiliados  a la “C.T.C.” y el encarcelamiento de sus dirigentes en una directa provocación al movimiento sindical.

Para ese momento estallan conflictos en diferentes lugares del país.

 

Se levantan los estudiantes, se paraliza el Sector de Carreteras en el Departamento de Nariño, en la ciudad de Barranquilla, en los ferrocarriles de Antioquia por lo que se decide la huelga general que se realiza el 13 de mayo de 1947.

 

Desafortunadamente esta huelga general a pesar de que paralizó el país, no obtuvo los resultados esperados debido a varios factores a saber:

 

Se llega hasta el intento de disolución de la “C.T.C.” por diferentes medios. Daniel Pecaut relata así el siguiente episodio:

 

“En vista de que sus Estatutos no se compadecen con la Ley, el 22 de mayo se decreta la disolución Jurídica de la “C.T.C.”. La decisión, tomada por un Juez conservador, queda revocada enseguida…” – Política y Sindicalismo en Colombia.

 

Persecución y Receso

 

El 9 de abril de 1948 fue asesinado el caudillo liberal JORGE ELIECER GAITAN con terribles consecuencias para la paz del país. La violencia se desata en todo el Territorio Nacional y la “C.T.C.” es víctima propicia de ese vendaval de barbarie y terrorismo.

 

En 1949 se inicio la etapa más difícil para la “C.T.C.” ya diezmada en efectivos y dirigentes; especialmente a partir de Noviembre con la clausura del Congreso de la República, la implantación del Estado de sitio y por ende el comienzo de una era de dictaduras, persecución y exterminio de dirigentes  y afiliados a la “C.T.C.” en particular, pero que afectó a la gran mayoría del Pueblo Colombiano. Los dirigentes de la “C.T.C.” que no fueron asesinados, encarcelados o derrotados tuvieron que abandonar sus sedes que además fueron incendiadas y prácticamente la Confederación entro en receso.

 

En mayo de 1950 realizó su X Congreso  y allí por decisión mayoritaria se afilió a la Organización Regional Interamericana de Trabajadores ORIT/CIOSL.

 

Numerosos dirigentes fueron asesinados tanto del Comité Ejecutivo como de sus Federaciones y Sindicatos mencionamos a  título de ejemplo a Julio Rincón y Manuel Marulanda Vélez.


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