1954 – 1964


La actividad Sindical de la “C.T.C.” a partir de estos hechos fue muy poco notoria debido a la persecución, sin embargo algunas organizaciones hicieron frente mientras otras actuaban en la clandestinidad. “Hasta 1957 la violencia se limita, pues, la eliminación de las organizaciones obreras distintas de la “UTC” DANIEL PECAUT – Política y Sindicalismo en Colombia.

En 1957, cae la dictadura militar y es en 1958 cuando se marca el resurgimiento impetuoso de la “C.T.C.”, después de su XI Congreso Nacional del Trabajo.

Huelga de los trabajadores azucareros

La vocación cañicultura crecía en Colombia a pesar de todos los inconvenientes presentes, las inversiones en la industria azucarera no se detenían y entre los años 1940 – 1949 surgen los ingenios San Carlos, Pichichi, Oriente, Papayal, La Esperanza, El Arado, Central Castilla, Carmelita, El Porvenir, Meléndez, San Fernando y Pajonales.

En la década de 1950 – 1960 en la industria azucarera se presentan algunos acontecimientos que merecen tenerlos en cuenta, porque son parte integrante de la historia  de la caña de azúcar, aunque la motivación industrial continuaba su marcha acelerada creando mas ingenios como Sinceraré, El Naranjo, Santa Cruz, Cauca, Central Tumaco, Balsilla, La Cabaña, La Quinta y Buchitolo, algo no estaba andando bien porque se presentía una crisis laboral desde el punto de vista de trabajadores, que se podía deducir que esta proliferación  de ingenios  que existía se debía a los bajos salarios que estas empresas pagaban; por esta razón y muchas más en el año de 1959, los trabajadores azucareros del Valle del Cauca en franca rebeldía y en contra de la explotación y del maltrato  personal, en octubre de 1959 los trabajadores del Ingenio Riopaila, por primera vez declararon una huelga a la empresa y en acto de valentía todos los trabajadores  como un solo hombre, a las seis en punto a.m., pararon el Ingenio en todos sus aspectos.

Como en Colombia no existen huelgas legales y en este tiempo mucho menos pues la huelga, fue declarada ilegal y la empresa a su antojo despidió a noventa y dos (92) compañeros, que se fueron a engrosar las filas de la desocupación y la violencia.

Los paros de solidaridad que se fueron presentando escalonadamente en los otros ingenios, crearon un clima de enfrentamiento entre los trabajadores y los empleadores que trajo como consecuencia una crisis en el interior de los ingenios azucareros, que exigió un replanteamiento desde el punto de vista administrativo de las empresas, obligando a estas a un cambio total modernizando su sistema de manejo especialmente en las áreas social y económica.

Este cambio radical en el comportamiento empresarial, permite que los trabajadores dirijan bien su organización sindical y sigan a la gran Central Obrera  “C.T.C.”, que mediante su orientación seria, libre y democrática, le dio vida al sindicalismo de concertación entre trabajadores y empleadores, propiciando con ello un clima de coexistencia  pacífica y convivencia civilizada.

Paro Nacional de 1963

El XIII Congreso del Trabajo, después de un amplio debate de las condiciones económicas que venía afrontando el pueblo colombiano, condiciones que hacían cada día más angustiosa la situación general del país como consecuencia de la ola de especulación que se había desatado sin que vislumbrasen posibilidades de frenarla ya que la política que en materia de control de precios defina por el entonces Ministro de Fomento se fundamentaba en la romántica teoría de la  “Libertad Vigilada”, lo cual significaba la libertad de aumentar especulativamente los precios para después  solicitar la refrendación  oficial del Gobierno  al aumento o aumentos  que ya habían sido caprichosamente  establecidos por quienes solo persiguen  el fácil enriquecimiento aun cuando para ello haya que condenar a la más desesperante miseria del pueblo, trazó la política de que el Comité Ejecutivo  en su actividad diaria le diera  prioridad a la lucha contra el encarecimiento  de la vida, aunque para ello fuese necesario  apelar a recursos radicales masivos que hiciesen  sentir la presión colectiva de la clase trabajadora en la económica nacional.

El Comité Ejecutivo en cumplimiento de las normas trazadas por la más alta autoridad de esta Central, encaminó su actividad a conseguir del Gobierno las medidas que fuesen necesarias para que se modificase la política económica que se le había impreso al país y que estaba ocasionando  graves trastornos en los sectores populares. Para el  logro de estos objetivos se elaboraron  documentos económicos y solicitudes  concretas al Gobierno  y al Congreso Nacional, todos encaminados a demostrar la urgencia  de un cambio sustancial en la filosofía  que sobre precios defendía el Ministerio de Fomento.  Los esfuerzos realizados para ese fin, no dieron los resultados que aspiraban  los trabajadores. Ante la alternativa de aceptar  sumisamente los hechos que diariamente golpeaban los hogares humildes  o la de afrontar con energía y valor  la protesta que deba hacerse  sentir por la indiferencia  de algunos sectores  oficiales, el Comité Ejecutivo el 21 de julio de 1963 aprobó la resolución del Paro Nacional, como protesta contra la ola de especulación, contra los despidos individúales y colectivos que algunas empresas venían  haciendo para descargar  sobre los trabajadores todos los efectos  de la crisis económica que conmovía  al país y para exigir medidas  efectivas y que pusieran freno a todo  lo anormal que con razón venia creando la inconformidad del pueblo.

El Comité Ejecutivo, ampliado con miembros de la Junta Directiva Nacional, reunido a fines del citado mes de julio ratificó la decisión del Comité  y decidió que dicho Paro debía hacerse el 9 de Agosto. El Comité Ejecutivo en su decisión de ratificación  decía: “El Movimiento Sindical Colombiano, particularmente  el que milita bajo las banderas de la “C.T.C.”, debe estar listo y dispuesto a encausar la lucha reivindicativa por los caminos de la realidad sin caer  en el extremismo, pero decidido siempre a actuar con valor  cuando el Ejecutivo o la Dirección Nacional de la Confederación consideren  que se hace indispensable  poner en práctica la única arma  que tienen los trabajadores  para manifestar su descontento  y protestar por las injusticias que se apliquen en el campo económico  con perjuicios para el proletariado, como lo es la huelga  y el paro nacional.

“Sin renunciar a sus postulados democráticos y al apoyo que hemos ofrecido al régimen constitucional, la “C.T.C.”, cada vez que lo estime necesario, actuará con beligerancia  y con su acostumbrada independencia  en defensa no solo de  sus asociados, sino también de todo el pueblo colombiano, de las instituciones democráticas y en contra de las dictaduras”.

Con pocas excepciones, todo el movimiento sindical Cetecista  se paró el 9 de   agosto. Esta acción de protesta del sector mayoritario  de los trabajadores fue objeto de las más violentas e injustas calumnias de  los dirigentes de la U.T.C. y otros sectores. Los Ejecutivos de la Unión de Trabajadores de Colombia  aprovecharon las columnas de todos los diarios, no solo para difamar la protesta  de nuestros afiliados, sino que pidieron públicamente la cabeza de todos los trabajadores que participaron en el movimiento, como infame castigo contra un importante sector del pueblo que hacía uso del derecho de defender su subsistencia.

Las represalias que se pretendieron hacer desde algunas oficinas del trabajo y algunas Empresas contra las organizaciones y los trabajadores que valientemente respondieron al llamado de lucha de la Confederación se estrellaron no solo  contra la muralla humana de hombres curtidos  en mil combates, sino que también  no encontraron eco en el Presidente de la República, quien se opuso a toda medida de represalia, impidiendo así los despidos colectivos que se pretendieron hacer y la declaratoria de ilegalidad contra los sindicatos que participaron en el paro.

Con el paro nacional del 9 de agosto, la “C.T.C.”, no solo demostró su total independencia  frente a los partidos políticos  y al Gobierno, sino que también le demostró a sus enemigos que no necesita de alianzas  oscuras cuando se trata de defender honestamente los derechos y conquistas de los trabajadores.

Solidaridad de Clase

El Sindicato Nacional de Trabajadores de  JV MOGOLLON Y CIA, con sede en la ciudad de Cartagena, declaró la huelga a esa empresa el 5 de noviembre de 1963, al transcurrir 37 días de huelga en las primeras horas de la mañana las fuerzas armadas se tomaron las instalaciones de la empresa, desalojando a los huelguistas en su mayoría   mujeres, con el uso de la fuerza y la culata de los fusiles, lo que originó un Paro de solidaridad  por el Sindicato de Choferes de Cartagena, Paro que se generalizó posteriormente a todos los Sindicatos de la ciudad, quedando solo el servicio de Energía Eléctrica y Agua Potable, paralizándose las actividades de Cartagena durante los últimos cuatro (4)  días de la huelga. Esta jornada tiene transcendencia entre la clase obrera de Cartagena por su alto grado de solidaridad.

La huelga concluyó con la convocatoria de un Tribunal de Arbitramento obligatorio para las partes, en este acuerdo participó la “C.T.C.” y la Federación de Trabajadores de Bolívar “FETRABOL”, huelga que fue dirigida por APECIDES ALVIZ FERNANDEZ, Presidente del Sindicato.


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