Los empleos verdes, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), son aquellos empleos decentes que contribuyen a preservar o restaurar el medio ambiente, ya sea en sectores tradicionales como la manufactura, la construcción o la agricultura, o en sectores emergentes como las energías renovables y la eficiencia energética. En este sentido, estos trabajos buscan reducir la contaminación, usar mejor los recursos naturales y proteger los ecosistemas. No se trata solo de trabajos “ecológicos”, sino de transformar la forma en que se produce para que sea más sostenible.
En pocas palabras, los empleos verdes son aquellos trabajos en los que las competencias, funciones y conocimientos de las personas trabajadoras contribuyen a la protección del medio ambiente y a la reducción de los impactos negativos sobre el clima, los ecosistemas y la biodiversidad. Esto incluye actividades orientadas a mejorar la eficiencia energética, reducir emisiones contaminantes, promover el uso sostenible de los recursos naturales y desarrollar procesos productivos más limpios.
Los empleos verdes son fundamentales porque permiten enfrentar la triple crisis ambiental global: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el deterioro de los ecosistemas, al tiempo que generan nuevas oportunidades laborales sostenibles para las actuales y futuras generaciones. La transición hacia economías verdes implica transformar los procesos productivos mediante el uso de energías renovables, economía circular, movilidad sostenible y tecnologías limpias, lo que generará millones de empleos en Colombia.
Se habla de una transición justa, que es el proceso de pasar a una economía más sostenible sin afectar negativamente a los trabajadores. Esto es importante porque algunos cambios ambientales pueden hacer que ciertos empleos desaparezcan, especialmente en sectores contaminantes. Por eso, se deben crear oportunidades nuevas, ofrecer capacitación y proteger a quienes puedan verse afectados. La idea es que el cambio beneficie tanto al planeta como a las personas.
En este proceso, los trabajadores y los sindicatos cumplen un papel muy importante. Ellos ayudan a defender los derechos laborales, a exigir condiciones dignas en los nuevos empleos verdes y a participar en las decisiones sobre los cambios productivos. También promueven la capacitación y la reconversión laboral, para que los trabajadores puedan adaptarse a los nuevos sectores. Sin su participación, existe el riesgo de que la transición sea injusta o genere más desigualdad.
Todo esto tiene respaldo en normas y acuerdos importantes. A nivel internacional, la OIT promueve el trabajo decente y la transición justa, especialmente en la Declaración sobre la justicia social (2008, actualizada en 2022) y en sus directrices sobre transición justa (2015). Además, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), adoptados por la ONU, buscan mejorar la vida de las personas y cuidar el planeta; por ejemplo, el ODS 8 habla de trabajo digno y el ODS 13 del cuidado del clima. También el Acuerdo de París (2015) reconoce que la lucha contra el cambio climático debe tener en cuenta a los trabajadores.
Es así como, los empleos verdes son fundamentales para enfrentar la crisis ambiental, pero solo serán realmente sostenibles si también garantizan condiciones justas para los trabajadores. Por eso, es clave que la transición hacia una economía verde sea inclusiva, participativa y respetuosa de los derechos laborales.
